La Belleza
En ocasiones se recorta en la muchedumbre abrumadora y
anodina de las urbes cosmopolitas, alguna silueta femenina que inexorablemente
cautiva la mirada de la mayoría, llegando a extasiar a caballeros y a evocar miradas
escudriñadoras de ciertas féminas que apresuradamente prejuzgan y esbozan esos
harto conocidos latiguillos siempre lapidarios como “esta toda recauchutada” “es
una ridícula, o“se viste como una trola”.
En rueda de amigos, resultaría un deleite visual ver
pasar una mujer que tiene las curvaturas de una guitarra o como atuendo una
blusa que por su transparencia deje traslucir redondeces exquisitas o
simplemente estas tengan la inefable osadía de querer asomarse al precipicio de
un escote insinuante.
Es un momento único y efímero, imposible de eternizar
no es racional por cierto es solo una oleada de dopamina. Quien no experimento
esa sensación, a pesar que estoy vanamente tratando de explicarla, resultaría
siempre inenarrable. Tal vez Vinicius de Moraes con esa emblemática canción “Garota
de Ipanema” pudo musicalizar e inmortalizar la belleza femenina.
Blondas, morochas o pelirrojas indistinguiblemente
algunas estimulan las pulsiones mas primitivas de la región del cerebro mas
arcaico, el área tegmental ventral mesencefálica evocando la misma respuesta refleja,
instintiva e ingobernable por la razón. Mas allá de este dato neuroanatómico
que explica las causas del enamoramiento, mas no las justificaciones de la
infidelidad y sin intentar ser taxativo o arbitrario, los cuerpos femeninos a
mi entender son extremadamente mas armónicos que los masculinos, claro esta es
una opinión subjetiva por mi condición y ergo rebatible.
Decía Confucio “No se ama tanto la virtud, como se ama
la belleza del cuerpo” desestimando parcialmente aquellas expresiones y frases
de autoayuda, que abundan y abonan a la
irrisoria idea, que lo único que interesa es la belleza interior de las
personas; a sabiendas que esta ultima desde luego prevalece siempre que la razón
se manifieste y el amor verdadero florezca, es decir cuando la marejada pulsátil
de dopamina cese fugazmente ….
DIEGO
