Que extraordinaria película "En busca de la felicidad". Ayer la volví a ver, y realmente me emocioné ante la denodada lucha de un padre que persigue un sueño, en principio quizás surrealista o una quimera. A pesar de las inmensas desazones y situaciones incordiosas logra la meta que se propuso, soslayando las contingencias mas adversas incluso de su entorno más íntimo. Cualquiera hubiese claudicado ante tantos infortunios, pero su tenacidad y carisma le permitieron subsistir acompañado de su pequeño hijo de 5 años. En un maravilloso fragmento de la película, le inventa historias de dinosaurios, era una triquiñuela para poder pasar la noche en un lugar seguro de los imaginarios prehistoricos animales, al ser desalojados de varios lugares por no poder pagar la renta. La cueva que los protegería de ellos terminó siendo un baño poco higiénico de una estación de tren. Nos hace incontrovertiblemente replantearnos la postura distópica en relación a la queja consuetudinaria sobre nimiedades a las que insensatamente le damos un sentido apocalíptico. Es menester ser más solidario no con un sentido altruista, sino para reflexionar en lo que realmente logramos en la vida y podemos disfrutar. Están por cierto los desposeídos de todo, pero que aún pueden conservar como este padre la dignidad y el estoicismo para que su hijo siempre lo considere su superhéroe, aún ante las contrariedades más inauditas e inverosímiles.de está sociedad inícua y hostil.