Asi hablo Zaratustra (fragmento)
Cuando Zaratustra tenía treinta años abandonó su patria y el lago de su patria y marchó a las montañas. Allí gozó de su espíritu y de su soledad y durante diez años no se cansó de hacerlo. Pero al fin su corazón se transformó, - y una mañana, levantándose con la aurora, se colocó delante del sol y le habló así:
¡Tú gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas!
Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna: sin mí, mi águila y mi serpiente te habrías hartado de tu luz y de este camino.
Pero nosotros te aguardábamos cada mañana, te liberábamos de tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello. ¡Mira! Estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, tengo necesidad de manos que se extiendan.
Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres, con su riqueza.
Para ello tengo que bajar a la profundidad: como haces tú al atardecer, cuando traspones el mar llevando luz incluso al submundo, ¡astro inmensamente rico!
Yo, lo mismo que tú, tengo que hundirme en mi ocaso , como dicen los hombres a quienes quiero bajar. ¡Bendíceme, pues, ojo tranquilo, capaz de mirar sin envidia incluso una felicidad demasiado grande!
¡Bendice la copa que quiere desbordarse para que de ella fluya el agua de oro llevando a todas partes el resplandor de tus delicias!
¡Mira! Esta copa quiere vaciarse de nuevo, y Zaratustra quiere volver a hacerse hombre.»
Así comenzó el ocaso de Zaratustra.
Friedrich Nietzsche
sábado, 21 de diciembre de 2013
domingo, 8 de septiembre de 2013
EMBRIÁGUENSE
Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.
Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.
Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida ustedes se despiertan pregunten al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán:
“¡Es hora de embriagarse!"
Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, ¡embriáguense, embriáguense sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.
Charles Baudelaire
Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.
Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.
Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida ustedes se despiertan pregunten al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán:
“¡Es hora de embriagarse!"
Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, ¡embriáguense, embriáguense sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.
Charles Baudelaire
sábado, 27 de julio de 2013
Carta de Esculapio a su hijo
¿Quieres ser médico, hijo mío?
¿Has pensado bien en lo que ha de ser tu vida? Tendrás que renunciar a la vida privada; mientras la mayoría de los ciudadanos pueden, terminada su tarea, aislarse lejos de los inoportunos, tu puerta quedará siempre abierta a todos; a toda hora del día o de la noche vendrán a turbar tu descanso, tus placeres, tu meditación; ya no tendrás hora que dedicar a la familia, a la amistad o al estudio; ya no te pertenecerás.
Los pobres, acostumbrados a padecer, no te llamarán sino en casos de urgencia; pero los ricos te tratarán como esclavo encargado de remediar sus excesos; sea porque tengan una indigestión, sea porque estén acatarrados; harán que te despierten a toda prisa tan pronto como sientan la menor inquietud, pues estiman en muchísimo su persona. Habrás de mostrar interés por los detalles más vulgares de su existencia, decidir si han de comer ternera o cordero, si han de andar de tal o cual modo cuando se pasean. No podrás ir al teatro, ausentarte de la ciudad, ni estar enfermo; tendrás que estar siempre listo para acudir tan pronto como te llame tu amo.
Eras severo en la elección de tus amigos; buscabas a la sociedad de los hombres de talento, de artistas, de almas delicadas; en adelante, no podrás desechar a los fastidiosos, a los escasos de inteligencia, a los despreciables. El malhechor tendrá tanto derecho a tu asistencia como el hombre honrado; prolongarás vidas nefastas, y el secreto de tu profesión te prohibirá impedir crímenes de los que serás testigo.
Tienes fe en tu trabajo para conquistarte una reputación; ten presente que te juzgarán, no por tu ciencia, sino por las casualidades del destino, por el corte de tu capa, por la apariencia de tu casa, por el número de tus criados, por la atención que dediques a las charlas y a los gustos de tu clientela. Los habrá que desconfiarán de ti si no gastas barbas, otros si vienes de Asia; otros si crees en los dioses; otros, si no crees en ellos.
Te gusta la sencillez; habrás de adoptar la actitud de un augur. Eres activo, sabes lo que vale el tiempo, no habrás de manifestar fastidio ni impaciencia; tendrás que soportar relatos que arranquen del principio de los tiempos para explicarte un cólico; ociosos te consultarán por el solo placer de charlar. Serás el vertedero de sus disgustos, de sus nimias vanidades.
Sientes pasión por la verdad; ya no podrás decirla. Tendrás que ocultar a algunos la gravedad de su mal; a otros su insignificancia, pues les molestaría. Habrás de ocultar secretos que posees, consentir en parecer burlado, ignorante, cómplice.
Aunque la medicina es una ciencia oscura, a quien los esfuerzos de sus fieles van iluminando de siglo en siglo, no te será permitido dudar nunca, so pena de perder todo crédito. Si no afirmas que conoces la naturaleza de la enfermedad, que posees un remedio infalible para curarla, el vulgo irá a charlatanes que venden la mentira que necesita.
No cuentes con agradecimiento; cuando el enfermo sana, la curación es debida a su robustez; si muere, tú eres el que lo ha matado. Mientras está en peligro te trata como un dios, te suplica, te promete, te colma de halagos; no bien está en convalecencia, ya le estorbas, y cuando se trata de pagar los cuidados que le has prodigado, se enfada y te denigra.
Cuanto más egoístas son los hombres, más solicitud exigen del médico. Cuanto más codiciosos ellos, más desinteresado ha de ser él, y los mismos que se burlan de los dioses le confieren el sacerdocio para interesarlo al culto de su sacra persona. La ciudad confía en él para que remedie los daños que ella causa. No cuentes con que ese oficio tan penoso te haga rico; te lo he dicho: es un sacerdocio, y no sería decente que produjera ganancias como las que tiene un aceitero o el que vende lana. Te compadezco si sientes afán por la belleza; verás lo más feo y repugnante que hay en la especie humana; todos tus sentidos serán maltratados. Habrás de pegar tú oído contra el sudor de pechos sucios, respirar el olor de míseras viviendas, los perfumes harto subidos de las cortesanas, palpar tumores, curar llagas verdes de pus, fijar tu mirada y tu olfato en inmundicias, meter el dedo en muchos sitios. Cuántas veces, un día hermoso, lleno de sol y perfumado, o bien al salir del teatro, de una pieza de Sófocles, te llamarán para un hombre que, molestado por los dolores de vientre, pondrá ante tus ojos un bacín nauseabundo, diciéndote satisfecho: "Gracias a que he tenido la preocupación de no tirarlo". Recuerda, entonces, que habrá de parecer que te interese mucho aquella deyección. Hasta la belleza misma de las mujeres, consuelo del hombre, se desvanecerá para ti. Las verás por las mañanas desgreñadas, desencajadas, desprovistas de sus bellos colores y olvidando sobre los muebles parte de sus atractivos. Cesarán de ser diosas para convertirse en pobres seres afligidos de miserias sin gracia. Sentirás por ellas más compasión que deseos. ¡Cuántas veces te asustarás al ver un cocodrilo adormecido en el fondo de la fuente de los placeres!
Tu vida transcurrirá como la sombra de la muerte, entre el dolor de los cuerpos y de las almas, entre los duelos y la hipocresía que calcula a la cabecera de los agonizantes; la raza humana es un Prometeo desgarrado por los buitres.
Te verás solo en tus tristezas, solo en tus estudios, solo en medio del egoísmo humano. Ni siquiera encontrarás apoyo entre los médicos, que se hacen sorda guerra por interés o por orgullo. Únicamente la conciencia de aliviar males podrá sostenerte en tus fatigas. Piensa mientras estás a tiempo; pero si indiferente a la fortuna, a los placeres de la juventud; si sabiendo que te verás solo entre las fieras humanas, tienes un alma bastante estoica para satisfacerse con el deber cumplido sin ilusiones; si te juzgas bien pagado con la dicha de una madre, con una cara que te sonríe porque ya no padece, o con la paz de un moribundo a quien ocultas la llegada de la muerte; si ansías conocer al hombre, penetrar todo lo trágico de su destino, ¡hazte médico, hijo mío!
domingo, 21 de julio de 2013
CARTA A UN AMIGO
No puedo darte soluciones
para todos los problemas de la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o
temores, pero puedo escucharte y buscarlas junto a ti. No puedo cambiar
tu pasado ni tu futuro. Pero cuando me necesites, estaré allí. No
puedo evitar que tropieces. Solamente puedo ofrecerte mi mano para que
te sujetes y no caigas. Tus alegrías, tu triunfo y tus éxitos no son
míos. Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz. No juzgo las
decisiones que tomas en la vida. Me limito a apoyarte, a estimularte y a
ayudarte si me lo pides. No puedo impedir que te alejes de mí. Pero si
puedo desearte lo mejor y esperar a que vuelvas. No puedo trazarte
límites dentro de los cuales debas actuar, pero sí te ofrezco el espacio
necesario para crecer. No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna
pena te parte el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger los
pedazos para armarlo de nuevo. No puedo decirte quién eres ni quién
deberías ser. Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo. En
estos días ore por ti… En estos días me puse a recordar a mis amistades
más preciosas. Soy una persona feliz: tengo más amigos de lo que
imaginaba. Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran. Es lo que
siento por todos ellos. Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea
y la alegría que sienten al verme. Y yo también siento paz y alegría
cuando los veo y cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la
serenidad, en estos días pensé en mis amigos y amigas y, entre ellos,
apareciste tú. No estabas arriba, ni abajo ni en medio. No encabezabas
ni concluías la lista. No eras el número uno ni el número final. Lo que
sé es que te destacabas por alguna cualidad que transmitías y con la
cual desde hace tiempo se ennoblece mi vida. Y tampoco tengo la
pretensión de ser el primero, el segundo o el tercero de tu lista. Basta
que me quieras como amigo. Entonces entendí que realmente somos amigos.
Hice lo que todo amigo: Ore… y le agradecí a Dios que me haya dado la
oportunidad de encontrar a alguien como tú. Era una oración de gratitud:
Tú has dado valor a mi vida…
Jorge Luis Borges
miércoles, 29 de mayo de 2013
ELTON JOHN - YOUR SONG LYRICS
ELTON JOHN - YOUR SONG LYRICS
So excuse me forgetting, but these things I doYou see I've forgotten if they're green or they're blueAnyway the thing is what I really meanYours are the sweetest eyes I've ever seen
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So excuse me forgetting, but these things I doYou see I've forgotten if they're green or they're blueAnyway the thing is what I really meanYours are the sweetest eyes I've ever seen
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viernes, 17 de mayo de 2013
LA PAREJA IDEAL
Nasrudin conversaba con un amigo.
—Entonces, ¿nunca pensaste en casarte?
—Sí, pensé —respondió Nasrudin—. En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco y conocí a una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.
Continué viajando y fui a Isfahan; allí encontré a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa y conocedora de la realidad material.
—¿Y por qué no te casaste con ella?
—¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.
PAULO COELHO
Nasrudin conversaba con un amigo.
—Entonces, ¿nunca pensaste en casarte?
—Sí, pensé —respondió Nasrudin—. En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco y conocí a una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.
Continué viajando y fui a Isfahan; allí encontré a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa y conocedora de la realidad material.
—¿Y por qué no te casaste con ella?
—¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.
PAULO COELHO
domingo, 12 de mayo de 2013
La Soledad
Hay personas que con el índice me acusan sin razón
de ser un eremita irremediable, y realmente me resulta exagerado, podría
aceptar que soy antisocial y hasta cierto punto taciturno. Es que siempre fui así,
por eso no le doy explicaciones a nadie, por cierto manteniendo la flexibilidad
cuando las circunstancias lo ameritan y son hechos infranqueables. Cuando era
chico no tenia amigos, mis placeres pasaban por leer y hacer experimentos con
un enorme juego de química, que el bonachón de Melchor me obsequio gentilmente.
Tenía claramente una conducta aislacionista, tal vez el entorno no era
favorecedor, no por ello corresponde endilgar culpas a alguien. Este tipo de
soledad con ausencia de bullicio, no dista mucho de la ¨soledad sonora¨ que Jaime Barylco describió con excelencia,
en personas que van a bailar o salen todos los días, escuchan música, llenan
sus casas de amigos con una frecuencia inusitada y creen poder tapar los huecos
de un corazón solitario. Por ese motivo sienten un vacío inexplicable fuera de
esas circunstancias, ergo la soledad no depende de la cantidad de personas que
te rodean o del aturdimiento que te generan los decibeles de los altoparlantes.
Es muy interesante leer a Khalil Gibran en su ensayo
Porqué amo la soledad¨, voy a hacer mención de algunos de los interesantes
argumentos del escritor a favor de la soledad :
1) Por no ver las caras de los hombres, que venden sus almas para
comprar con su valor, honores y riquezas que no merecen 2) Para no rozarme con
los de mediocre inteligencia, que creen, en sus sueños, haber llegado al
pináculo de la ciencia y al despertar, se figuran poseer la piedra filosofal 3)
Porque estoy cansado de transigir con los groseros impetuosos, que ven en la
finura una manifestación de debilidad, y en la complacencia una especie de
cobardía, y en la hidalguía una simulación de la soberbia 4) Porque mi alma
esta fatigada del trato de los ricos, que se creen soles, las lunas y todos los
astros, no aparecen sino de sus almacenes y no desaparecen sino en sus
bolsillos. Y de los políticos, que juegan con las opiniones de las gentes y les
soplan el polvo de oro en los ojos y les llenan el oído de palabras
altisonantes. Y de los sacerdotes que aconsejan a la gente lo que ellos no
hacen y les exigen lo que ellos mismos no le inquieta.
Me identifico mucho con estas expresiones de este
eximio escritor, es como un espejo de mis actitudes. De todas maneras, la
intimidad no hace a la frecuencia, y como decía Borges la verdadera amistad
carece de egoísmos, en cambio el amor paradójicamente, si los tiene. Borges
tenia amigos íntimos que los veía cuatro o cinco veces por año Bioy Casares era
uno de ellos.
No es desde luego mi misiva, dejar entrever
subrepticiamente un intento de justificación por mis distanciamientos, que son
multifactoriales, tal vez el mas relevante es que amo la soledad, por eso soy
un noctámbulo empedernido, Cuando todos duermen la quietud de la noche es un
mimo que me hago, desoyendo a Morfeo que en vano quiere arrebatarme el regalo
del silencio tan preciado e inenarrable. Espero me entiendan, se que los mas íntimos
lo harán y sino tendré el sesgo de un eremita irremediable, y no me importa en
lo mas mínimo
DIEGO
viernes, 10 de mayo de 2013
El loco y la Venus
¡Qué admirable día! El vasto parque desmaya ante la mirada abrasadora del Sol, como la juventud bajo el dominio del Amor.
El éxtasis universal de las cosas no se expresa por ruido ninguno;
las mismas aguas están como dormidas. Harto diferente de las fiestas humanas, ésta es una orgía silenciosa.
Diríase que una luz siempre en aumento da a las cosas un centelleo
cada vez mayor; que las flores excitadas arden en deseos de rivalizar con el azul del cielo por la energía de sus colores, y que el calor, haciendo visibles los perfumes, los levanta hacia el astro como humaredas.
Pero entre el goce universal he visto un ser afligido.
A los pies de una Venus colosal, uno de esos locos artificiales, uno
de esos bufones voluntarios que se encargan de hacer reír a los reyes cuando el remordimiento o el hastío los obsesiona, emperejilado con un traje brillante y ridículo, con tocado de cuernos y cascabeles, acurrucado junto al pedestal, levanta los ojos arrasados en lágrimas hacia la inmortal diosa.
Y dicen sus ojos: Soy el último, el más solitario de los seres
humanos, privado de amor y de amistad; soy inferior en mucho al animal más imperfecto. Hecho estoy, sin embargo, yo también, para comprender y sentir la inmortal belleza. ¡Ay! ¡Diosa! ¡Tened piedad de mi tristeza y de mi delirio! Pero la Venus implacable mira a lo lejos no sé qué con sus ojos de mármol.....
¡Qué admirable día! El vasto parque desmaya ante la mirada abrasadora del Sol, como la juventud bajo el dominio del Amor.
El éxtasis universal de las cosas no se expresa por ruido ninguno;
las mismas aguas están como dormidas. Harto diferente de las fiestas humanas, ésta es una orgía silenciosa.
Diríase que una luz siempre en aumento da a las cosas un centelleo
cada vez mayor; que las flores excitadas arden en deseos de rivalizar con el azul del cielo por la energía de sus colores, y que el calor, haciendo visibles los perfumes, los levanta hacia el astro como humaredas.
Pero entre el goce universal he visto un ser afligido.
A los pies de una Venus colosal, uno de esos locos artificiales, uno
de esos bufones voluntarios que se encargan de hacer reír a los reyes cuando el remordimiento o el hastío los obsesiona, emperejilado con un traje brillante y ridículo, con tocado de cuernos y cascabeles, acurrucado junto al pedestal, levanta los ojos arrasados en lágrimas hacia la inmortal diosa.
Y dicen sus ojos: Soy el último, el más solitario de los seres
humanos, privado de amor y de amistad; soy inferior en mucho al animal más imperfecto. Hecho estoy, sin embargo, yo también, para comprender y sentir la inmortal belleza. ¡Ay! ¡Diosa! ¡Tened piedad de mi tristeza y de mi delirio! Pero la Venus implacable mira a lo lejos no sé qué con sus ojos de mármol.....
domingo, 28 de abril de 2013
"Yo estaba caminando por el jardín de un asilo de locos, cuando encontré a un joven leyendo un libro de filosofía. Por su forma y por la salud que mostraba no combinaba mucho con los otros internos. Me senté a su lado y le pregunté: ¿Qué estás haciendo aquí?El me miró sorprendido, pero viendo que yo no era uno de los médicos respondió:
"Es muy simple. Mi padre, un brillante abogado, quería que yo fuera como él.
Mi tío que tenía un alto puesto comercial, quería que yo siguiera su ejemplo.
Mi madre deseaba que yo fuera la imagen de su adorado padre.
Mi hermana siempre me citaba a su marido como ejemplo de un hombre de éxito.
Mi hermano trataba de entrenarme para que yo fuera un buen atleta como él.
Y lo mismo ocurría con mis profesores en la escuela, el maestro de piano, el tutor de inglés; todos estaban convencidos y seguros de que eran el mejor ejemplo a seguir. Nadie me miraba como se debe mirar a un hombre, sino como se mira un espejo. Así fue que decidí internarme en este asilo. Por lo menos aquí puedo ser yo mismo "
KHALIL GIBRAN
sábado, 30 de marzo de 2013
A nuestros queridos viejos
Puedo caminar solo, no necesito de un baston que me sostenga, aunque se que el estara atento siempre por si me tropiezo. Solo pido perdon si no fui capaz de entender su rigidez y actitudes que rozaban en ocasiones la indiferencia en la adolescencia, esa leccion sencilla de psicologia casera, invariablemente me ayudo a madurar como hombre y a poder decir hoy "he crecido" asi que a esta altura de mi vida no tengo nada que reprocharle. No interactuamos mucho, reconozco aun mis falencias comunicativas , tal vez en eso nos parecemos sin dudas. Debo decir que solo tengo palabras de agradecimiento para con el y lo quiero tal cual es con sus defectos y virtudes. Los hijos somos los que tenemos que retribuir a los padres lo que nos dieron, hacerles un homenaje en vida, ayudarlos , son ellos los que involucionan, es la ley de la vida. Muchas gracias por todo
sábado, 23 de marzo de 2013
LA RANA SORDA
Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo.
Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.
Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.
Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas.
Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.
Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió.
Ella se desplomó y murió.
La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.
Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenia caso seguir luchando.
Pero la rana saltó cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo.
Cuando salió, las otras ranas le dijeron:"nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos".
La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo.
MORALEJA
1. La palabra tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo y finalizar el día.
2. Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede ser lo que lo acabe por destruir.
Tengamos cuidado con lo que decimos.
3. Una persona especial es la que se da tiempo para animar a otros.
Un grupo de ranas viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas cayeron en un hoyo profundo.
Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo.
Cuando vieron cuan hondo era el hoyo, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas.
Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas.
Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles.
Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió.
Ella se desplomó y murió.
La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible.
Una vez más, la multitud de ranas le gritaba y le hacían señas para que dejara de sufrir y que simplemente se dispusiera a morir, ya que no tenia caso seguir luchando.
Pero la rana saltó cada vez con más fuerzas hasta que finalmente logró salir del hoyo.
Cuando salió, las otras ranas le dijeron:"nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos".
La rana les explicó que era sorda, y que pensó que las demás la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo.
MORALEJA
1. La palabra tiene poder de vida y muerte. Una palabra de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudar a levantarlo y finalizar el día.
2. Una palabra destructiva dicha a alguien que se encuentre desanimado puede ser lo que lo acabe por destruir.
Tengamos cuidado con lo que decimos.
3. Una persona especial es la que se da tiempo para animar a otros.
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