sábado, 22 de diciembre de 2012

La Belleza


La Belleza

En ocasiones se recorta en la muchedumbre abrumadora y anodina de las urbes cosmopolitas, alguna silueta femenina que inexorablemente cautiva la mirada de la mayoría, llegando a extasiar a caballeros y a evocar miradas escudriñadoras de ciertas féminas que apresuradamente prejuzgan y esbozan esos harto conocidos latiguillos siempre lapidarios como “esta toda recauchutada” “es una ridícula, o“se viste como una trola”.
En rueda de amigos, resultaría un deleite visual ver pasar una mujer que tiene las curvaturas de una guitarra o como atuendo una blusa que por su transparencia deje traslucir redondeces exquisitas o simplemente estas tengan la inefable osadía de querer asomarse al precipicio de un escote insinuante.
Es un momento único y efímero, imposible de eternizar no es racional por cierto es solo una oleada de dopamina. Quien no experimento esa sensación, a pesar que estoy vanamente tratando de explicarla, resultaría siempre inenarrable. Tal vez Vinicius de Moraes con esa emblemática canción “Garota de Ipanema” pudo musicalizar e inmortalizar la belleza femenina.
Blondas, morochas o pelirrojas indistinguiblemente algunas estimulan las pulsiones mas primitivas de la región del cerebro mas arcaico, el área tegmental ventral mesencefálica evocando la misma respuesta refleja, instintiva e ingobernable por la razón. Mas allá de este dato neuroanatómico que explica las causas del enamoramiento, mas no las justificaciones de la infidelidad y sin intentar ser taxativo o arbitrario, los cuerpos femeninos a mi entender son extremadamente mas armónicos que los masculinos, claro esta es una opinión subjetiva por mi condición y ergo rebatible.
Decía Confucio “No se ama tanto la virtud, como se ama la belleza del cuerpo” desestimando parcialmente aquellas expresiones y frases de autoayuda, que abundan y  abonan a la irrisoria idea, que lo único que interesa es la belleza interior de las personas; a sabiendas que esta ultima desde luego prevalece siempre que la razón se manifieste y el amor verdadero florezca, es decir cuando la marejada pulsátil de dopamina cese fugazmente ….

DIEGO