sábado, 30 de junio de 2012

La voragine de la vida lleva a muchas personas a disputas y debates futiles, que en general tienen siempre un trasfondo comun: las posesiones materiales. Estas siempre nos esclavizan y suelen desviarnos de las metas anheladas, despojandonos de lo esencial que es el amor y la busqueda de la felicidad "esa escurridiza mujer que nos desvela porque creemos que tiene un valor monetario e irrespetuosamente intentamos prostituir". 
DIEGO

LAS TRES REJAS


“El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de éste y le dice:

-Oye maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…

-¡Espera! -lo interrumpe el filósofo- ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

-¿Las tres rejas?

-Sí. La primera es LA VERDAD. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

-No. Lo oí comentar a unos vecinos.

-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es LA BONDAD, eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?

-No, en realidad no. Al contrario…

-Ah,¡vaya! La última reja es LA NECESIDAD. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

-A decir verdad, no.

-Entonces -dijo el sabio sonriendo -, si no es verdad, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido…”



Desconocido